sábado, 9 de octubre de 2010

Hoy vi a un duende




Hoy vi a un duende y no pude hacer nada por el, supe que tenía miedo porque sus ojos me lo dijeron, no quise escuchar palabras, porque sus lágrimas hablaron. Supe que sufría pues su rostro lo gritaba, pero no pude hacer nada por el. Era tan pequeño. Hoy vi a un duende vendiendo lástima, regalando ternura. Hoy vi a un duende y no pude hacer nada por el. Yo dormiré seguro y tranquilo, el quizá quede dormido de dolor y de tanto llorar. A ese duende yo le escribo, y le pido perdón porque lo vi sufriendo y no pude hacer nada por el.